Una de las cosas que hay que hacer antes de morir, es correr una maratón. A través de los años, la organización de estas carreras se han ido masificado de una forma escandalosa, hasta el punto de que sólo en nuestro país haya un calendario nutrido que obligue a las personas a elegir a cuál quieren ir, y a cual no, por coincidencia de fechas.

Pero dentro de este renglón, existen unos maratones que tienen objetivos muy alejados de la competitividad y de lograr el primer puesto. Son las maratones con fines benéficos, a veces llamadas carreras contra el hambre, o el cáncer, o la mortalidad infantil; en fin, colocándole al final el problema social que combaten.

Carreras que, al igual que todas, tienen algunos beneficios puntuales. Pero al tratarse de carreras benéficas, otros beneficios se suman. Veamos.

Demuestra compromiso

El simple hecho de inscribirse y participar demuestra que tienes un compromiso que es mucho más grande que tú. Por ejemplo, sabes que pagando 5 euros de inscripción para una carrera en la lucha contra el cáncer, sabes que todo lo que se recaude irá a parar a un fondo de ayuda para las personas que sufren esta terrible enfermedad.

Saber que estos grandes objetivos se logran, y saber que has sido parte de ello, no tiene precio.

Demuestra tu resistencia

No hay que ser adivino para conocer la sociedad cansada en la que vivimos. Se hace poco ejercicio, se trabaja demasiado y se come muy mal. Todo esto, cuando se junta y se proyecta en el tiempo, constituyen un arma mortal. Un arma que atenta contra tu propio cuerpo.

El hecho de correr un maratón demuestra que eres resistente, fuerte, y que tu cuerpo es capaz de cambiar rápidamente el chip de ser permisivo con el sedentarismo y pasar a ser un organismo al que le encanta la vitalidad.

Te permite conocer nuevos lugares

Correr maratones significa conocer más de 20 kilómetros de ruta, a pie. A veces conocerás rincones que ni siquiera habías visto en tu ciudad.

Pero también, estas carreras son la excusa perfecta para viajar por todo el país. Y es que a lo largo y ancho de la geografía nacional se organizan maratones. Algunos benéficos, otros no. Pero si te lo propones, puedes participar en muchos de ellos y, ¿por qué no?, obtener el primer lugar.

En todo caso, correr una maratón es una de las cosas que merecen ser hechas antes de morir.